lunes, abril 24, 2017

NO SE PUEDE TENER TODO


foto de google Images para descargar.

Tras el accidente, la operación fue un éxito, pese a la avanzada edad del paciente.
Dos años después, el órgano transplantado funcionaba normalmente. Al principio, Paco notaba  un hormigueo continuo, señal inequívoca de que  la sangre  circulaba por el órgano transplantado. Aunque parecía dormido, los médicos  aseguraban que,  si no había rechazo, podría hacer  vida normal.
Julia, su esposa, le animaba diciendo:

— Seremos muy felices, cariño, como  cuando éramos jóvenes.

Los últimas pruebas y análisis  fueron positivos y le dieron el alta médica. Ambos decidieron celebrarlo.

 Después de cenar y brindar con champán, hicieron el amor apasionadamente. Julia, entregada, disfrutó un orgasmo  como jamás lo había sentido. Repitieron una vez más. Pero al alcanzar el clímax Paco sufrió un infarto y falleció.  Julia, fuera de sí,  gritaba maldiciendo al médico que no consideró necesario trasplantarle a Paco el corazón del joven  donante cuando le trasplantaron su espectacular y vigoroso pene.


Total= 150 palabras
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viernes, abril 21, 2017

A UN PANAL DE RICA MIEL, DIEZ MIL MOSCAS ACUDIERON...



"A las dictaduras les pasa como a las bicicletas, si se paran, se caen". Maruja Torres.

Eso es lo que le ha debido pasar al Partido de la Corrupción Española, que durante muchos años se ha estado enriqueciendo a costa de esquilmar el erario público y cuando se han parado por la acción de la policía y de los jueces, se cae día a día.
Ya no vale decir que el vivir por encima de nuestras posibilidades ha originado la crisis que nos agobia, impidiendo que respiremos con normalidad al llegar a la última semana del mes.
No vale decir que ha sido nuestra culpa el que se haya recortado el poder adquisitivo de los salarios y pensiones, la calidad de la Sanidad, la de Educación y el gasto en obras públicas que dan empleo.
Lo que ha pasado es simplemente que un funcionario público se ha llevado el dinero de la caja con guante blanco pero a cara descubierta. Se ha llevado varios millones a paraísos fiscales, los ha lavado y los ha puesto a secar en sus cuentas particulares, logrando hacer llorar a la inocente dama que le dio el cargo. La pobre vivía " sin enterarse de nada", dedicada como estaba a hacer lo mejor para lo madrileños.
¡Pobre mujer, con lo buena persona que es! Una presidenta entregada a su Comunidad, capaz de chulear a la policía y mofarse de la Ley aparcando donde le daba la gana y desafiando a los guardias que le amonestaban segura de su impunidad. ¡Ella, que miraba para otro lado y ponía la mano en el fuego por su amigo!

En fin, qué les voy a contar que ustedes no sepan ya.
Como dice el proverbio: " Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo". Y cada día el españolito de a pie ve pasar un féretro al asomarse a su televisor.
Pero de nada valdrá el esfuerzo de los investigadores ni el trabajo de los jueces instructores si después alguien en las altas esferas ordena archivar las causas y permite que nadie devuelva un solo euro robado y pueda pasearse libremente por las calles.
¿Cuántos delitos criminales van a ser archivados por haber prescrito?
— Sancho, con la Iglesia hemos topado
— Y la Justicia nos ha follado.

viernes, abril 14, 2017

¿CONSTITUCIÓN O CUENTO DE HADAS?

Dónde vas, España nuestra
dónde vas triste de ti
la Democracias está muerta
y volverás a sufrir

Dos interpretaciones opuestas de la Constitución Española obligan a reflexionar sobre la autenticidad de nuestra Democracia.


Constitución Española, articulo 16.3:
" Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones".

Por un lado, y alegando un artículo de la Constitución, el Gobierno obliga a retirar la bandera republicana que el alcalde de Cádiz colocó en la Plaza de la Constitución de su ciudad en conmemoración de la instauración, el 14 de abril de 1931, de la Segunda República.
Para ello moviliza a los jueces y las fuerzas de seguridad del Estado.


Por otro lado, el Ministerio de Defensa ordena izar la bandera española a media asta en duelo por la muerte de Jesucristo, contraviniendo el artículo 16.3 de la citada Constitución, y sin tener en cuenta las creencias individuales de los miembros de las Fuerzas Armadas.


Personalmente me importa un bledo que la bandera ondee a media asta o entera. Incluso si no hay bandera.
Lo que si me preocupa es comprobar que la Constitución se interpreta según los intereses de los herederos del Régimen anterior, convirtiéndose en una prolongación de la Ley Orgánica del Estado.

lunes, abril 10, 2017

HA MUERTO CARMEN CHACÓN

foto del diario EL PAÍS

Había una mujer guapa en el Gobierno y era ministra.
Cuando visitaba las tropas, España  quedaba indefensa:
babeaban los generales, soñaban los soldados, bailaba la bandera...
Y es que aun con uniforme, ella  estaba buenísima.
Era además inteligente, culta, amable y madre...
Pero lo que más llamaba la atención en el Congreso
era su dignidad, su decisión, su credibilidad, a pesar de ser socialista.


Siempre te admiré, Carmen Chacón. Qué pena que te vayas, y tan joven. Tenías tanto que decir y hacer todavía...
 Lo siento en el alma.
Descansa en paz

lunes, abril 03, 2017

AÑOS LENTOS, DE FERNANDO ARANBURU




Le estoy tomando gusto al estilo literario de Fernando Aramburu. 
El primer libro de él "Patria", que leí el mes pasado, me llamó poderosamente la atención su forma de narrar, diferente a cuanto yo había leído hasta entonces. 
Por eso he repetido con otro libro suyo. "Años Lentos", cuyo tema es el mismo: el gusano del independentismo inoculado por los curas en las almas inocentes de los jóvenes vascos.
Pero es que en este Aramburu usa una técnica desconcertante aunque resulta amena:
El narrador es el mismo protagonista que le va dictando al escritor Aramburu lo que debe escribir, algo así: " Esto te lo digo confidencialmente, pero no lo pongas, no sea que... Lo otro sí, pero sin tantas descripciones para no cansar al los lectores, se supone que son adultos". Y poco a poco va surgiendo la Historia.
Y así, en tres días, leyendo a ratos, me he leído esta interesantísima novela que nos acerca más al pueblo rural vasco cuando debía soportar la presión de la ETA, que a través de sus espías, los curas conocían al detalle la vida y pensamientos de cada paisano.

En este libro, que ganó el VII Premio Tusquet de Novela, el narrador, un niño que vive en casa de sus tíos, nos cuenta la atormentada vida de su primo, un joven reclutado por el cura del pueblo, quien le convence para cometer atentados. Perseguido por la policía, huye a Francia. Después de un tiempo de pasar calamidades y abusos por parte de la organización, le entra la nostalgia de lo que ha dejado en su pueblo y arrepentido, decide volver.
Su hermana es una chica obesa que pasa la vida con una pandilla de chicos, con los que fornica a diario. Se queda embarazada y no sabe quién es el padre. Como no desean escándalo, su familia la casa tres meses antes de parir con el tonto del pueblo como mal menor.
En fin , que me ha gustado mucho y pienso seguir leyendo a este reconocido autor, al que yo, como a tantos otros escritores famosos, desconocía

RESUMEN DE LA CONTRAPORTADA
A finales de la década de los sesenta, el protagonista, un niño de ocho años, se va a San Sebastián a vivir con sus tíos. Allí es testigo de cómo transcurren los días en la familia y el barrio: su tío Vicente, de carácter débil, reparte su vida entre la fábrica y la taberna, y es su tía Maripuy, mujer de fuerte personalidad pero sometida a las convenciones sociales y religiosas de la época, quien en realidad gobierna la familia; su prima Mari Nieves vive obsesionada por los chicos, y el hosco y taciturno primo Julen es adoctrinado por el cura de la parroquia para acabar enrolado en una incipiente ETA. El destino de todos ellos –que es el de tantos personajes secundarios de la Historia, arrinconados entre la necesidad y la ignorancia– sufrirá, años después, un quiebro. Alternando las memorias del protagonista con los apuntes del escritor, Años lentos ofrece además una brillante reflexión sobre cómo la vida se destila en una novela, cómo se trasvasa el recuerdo sentimental en memoria colectiva, mientras su escritura diáfana deja ver un fondo turbio de culpa en la historia reciente del País Vasco. VII Premio Tusquets Editores de Novela.

LA SEMANA SANTA


Óleo de Juan Pan García

Todos se habían marchado de vacaciones menos Pepe y yo, que vivíamos lejos de Málaga. Él era un superviviente del desastre de la presa de Ribadelago ( Zamora), donde había perdido a toda su familia y el Gobierno le había concedido una beca en la misma escuela que estaba yo.

El internado nos abrumaba, se nos hacían largas las mañanas en un edificio tan grande. Las tardes no eran mejores, pues a las dos venía un celador por nosotros y nos llevaba a ver las procesiones en una tribuna del Sindicato Español Universitario, sita en mitad de la calle Larios. Allí nos daba un bocadillo de sardinas y un botellín de zumo de naranja y nos dejaba para irse con la novia no sin antes hacernos prometer que no nos moveríamos de nuestro asiento hasta que él regresara por nosotros.
O sea: llegábamos a las tres de la tarde y hasta las dos de la madrugada permanecíamos en la tribuna viendo pasar cristos y vírgenes, nazarenos y bandas de cornetas militares. Un día y otro día, desde el lunes hasta el sábado.

Un día, hartos de ver lo mismo, nos escapamos y nos fuimos a la playa. El agua estaba helada, pero nos bañamos. Como no teníamos toallas, nos secamos luego al sol.
Justamente aquel día el celador decidió ir a la tribuna con la novia a llevarnos un trozo de bizcocho que ella misma había hecho para merendar. Al no hallarnos se puso muy nervioso, y, pensando que nos habíamos cansado de las procesiones y habíamos regresado a la escuela, fue a buscarnos. Aún no habíamos llegado y al no encontrarnos tuvo mucho miedo a que nos hubiese pasado algo y él, como responsable nuestro, perdiese el empleo.
Desde la centralita de la escuela llamó por teléfono a la Guardia Civil para denunciar nuestra desaparición, pero al parecer le respondieron que debía esperar unos días antes de denunciar para ver si nosotros mismos regresábamos.
Cuando aparecimos en la escuela nos arreó tal bofetada que a mí se me hinchó la cara y a mi compañero le partió el labio y sangraba por la nariz y la boca.

A partir de ese día ya no se separaba de nosotros. La novia venía a buscarlo en un coche de caballos y todos juntos nos íbamos a pasar la tarde en la tribuna y ya de noche nos sentábamos en una terraza para tomar un refresco con chanquetes o chocolate con churros.
Así pasé la Semana santa durante los cuatros años que permanecí estudiando en Málaga.

El mejor día era el Jueves Santo: la Legión con el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Esperanza llegaban al mismo tiempo a la entrada de calle Larios y ambos se cedían el paso sin descansar, avanzando el uno y retrocediendo el otro. Así una y otra vez. El capataz de cada paso animaba a los costaleros gritando: "Una vez más, les vamos a ganar", y éstos, con los rostros cubiertos de sudor, obedecían acallando los lastimeros gritos de sus sangrantes hombros,

miércoles, marzo 29, 2017

EL BAR, LA PELÍCULA



Hacía casi un mes que no iba al cien porque las películas de la cartelera no me atraían: mucho dibujo animado, películas de terror y de ciencia ficción.

Hoy me levanté con ganas de ir al cine y como hago siempre compruebo el éxito que tienen las que llevan una o dos semana en las salas. Un compañero de colegio mencionó el lunes la de "El bar", y tomé nota. Pero luego mi mujer me dijo que una amiga de ella había visto "La Bella y la Bestia" y que estaba muy bien, además tenía un 8 en la valoración del público. Y nos decidimos por esa.

Después, a punto de irnos, me dijo que se trataba de un musical, y por ahí yo no paso aunque tenga 20 nominaciones al Oscar.

Elegimos pues "El Bar", una película española en la que trabajan algunos actores de los más apreciados del momento, y que además está subvencionada con nuestros impuestos.

Pues qué queréis que os diga, el libro de gustos están en blanco y puede que esta película coseche un gran éxito entre un público entregado. Pero yo soy muy exigente y no me trago cualquier sapo.

Esta película es la peor que he visto en los últimos tres años en una sala de cine.

Y no es porque no trabajen bien los actores, no; ellos se meten en cuerpo y alma en sus personajes.

Lo malo en sí es la historia, el guión, el argumento, llámenle como quieran. Una película que no sea de fantasía, además de tener buenos actores y buen argumento, debe ser creíble, y lo que se muestra en esta no lo es.

No es creíble que en la actualidad en la Gran Vía madrileña exista un bar tipo tasca, donde se mezclan ejecutivos con mendigos sucios y de aspecto repugnante, que se abrazan a una señorita bellísima que ha entrado por vez primera en el establecimiento sin conocerla, y que nadie se inmute. Al primero que osa protestar y apartar al mendigo de la joven la dueña, una mujer vieja con aspecto de bruja, a la que solo le faltan verrugas en la nariz, le insulta y amenaza, defendiendo al mendigo con groseras palabras y amenaza con echarlo a la calle. Al cliente que protestó, no al mendigo.

Luego entra otro tipo tosiendo mucho y escupiendo que se mete en el baño... Llegados a este punto yo barajaba la opción de abandonar la sala. Si hubiera ido solo lo hubiese hecho, pero me acompañaba mi esposa y ella no decía nada. "Tal vez le gusta", pensé yo.

No fue hasta llegar a la mitad de la película que comprendí de qué iba el rollo: nada original, una historia trillada en novelas y filmes americanos: de un laboratorio militar se escapa un virus, y un infectado, al que siguen los militares, entra en el bar: Es el que se va directo al baño.

A partir de ese momento la película cobra algo de interés: no dejan salir a nadie del bar y acordonan la zona. Crean incendios en las calles para hacer creer que los muertos que se encuentran son debidos al incendio. la televisión así lo transmite. Los cinco clientes que hay en el bar sabiendo que no saldrán vivos de allí, reaccionan de diferentes maneras, a cual más animal.

Se siguen escenas alternas en que los protagonistas conviven aterrados en el bar con un cadáver infectados y otras que actúan con naturalidad, ríen , incluso ligan como si no pasara nada. El final es previsible pero increíble.

Lo dicho: no me ha gustado nada. Es lógica pues la puntuación que le dan las páginas especializadas, un 5`6.

Le pregunté a mi mujer qué le había parecido mientras tomábamos un café y contestó:

— Si hubiese ido yo sola , me salgo del cine al cuarto de hora.

Y yo que creí que el Cine español había mejorado desde que vi "Ocho apellidos vascos" y "Es por tu bien"...

Vean otras opiniones en este enlace:

http://www.ecartelera.com/peliculas/el-bar-2016/criticas/

lunes, marzo 27, 2017

LA VIRGEN DE LA CABEZA




 Corría el año 1983. No lograba encontrar trabajo. Llevaba tiempo enviando currículos y  llamando por teléfono a empresas del Montaje, cuando una de ellas, MONCASA, con la que había trabajado en la Central Nuclear de Cofrentes antes de irme a Sudáfrica,  me llamó para realizar una reparación en la fabrica de cementos de Puente Nuevo, Córdoba: Cambiar los quemadores y reforzar las toberas  que conducían las llamas con planchas de acero con alto contenido de tungsteno.
Era un trabajo malísimo, a realizar dentro de unos silos que contenían  ceniza. Al caminar nos hundíamos en ella  hasta las rodillas y no podíamos respirar a pesar de las mascarillas, pues la ceniza flotaba en el ambiente.
 La empresa nos llevaba al lugar de trabajo en un autocar, que salía de enfrente de la estación de Renfe de Córdoba a las seis de la mañana y tardaba una hora en realizar el trayecto. Por la tarde nos traía de vuelta a Córdoba.
Al principio me hospedaba en el Hotel Alaquen II, muy cerca de la Estación. Ocupaba una habitación individual, sin baño. La ducha había que pagarla aparte. Permanecí tres o cuatro días allí, hasta que encontré una habitación en una casa particular a media pensión.
 La casa tenía su misterio, por eso creo interesante contar esta experiencia:
Al entrar notaba un fuerte olor a velas e incienso, al igual que una iglesia. El olor salía de una habitación que casi siempre permanecía cerrada, y sólo cuando alguna persona acudía a visitar a "La Señora" se abría durante unos segundos para permitir la entrada, el tiempo justo para que yo vislumbrase el interior: una sala con docenas de velas encendidas ante  imágenes de santos, un incensario despidiendo humo colgado del muro y  muchos jarrones con flores.
Nunca pregunté nada, consciente de que si la dueña no me daba explicaciones era porque no me importaba.
Por las noches cenaba con ella y dos inquilinos más  en el comedor. Comida casera normal pero muy rica. Ella la hacía para su familia, simplemente añadía más cantidad para que hubiese para nosotros.
La dueña ganaba dinero y nosotros también, pues antes yo cenaba bocadillos o tapeaba cualquier cosa, lo cual resultaba más caro, menos nutritivo y peor comida.
Al cabo de dos meses, realizada la reparación, me despidieron. Esa noche, después de cenar, le dije al ama de casa:
— Señora, prepáreme la cuenta que mañana me voy. Me han despedido.
—¡Vaya, hombre, qué pena! ¿Y dónde va a trabajar a hora?
— De momento en ningún sitio, tendré que buscar trabajo donde sea. Ésa es mi vida: contrato aquí, contrato allá, siempre fuera de casa
— Espere un momento que voy a hablar con La Señora.
 Entró en la misteriosa habitación y cerró la puerta tras ella. Yo me quedé pensando qué podía decirle y para qué. Al cabo de unos minutos mi patrona abrió la puerta  y me dijo:
— Pase usted, La Señora le atenderá.
Entré un poco impresionado por lo que apareció ante mis ojos.
La habitación estaba como dije anteriormente atestada de floreros, imágenes y cuadros de santos, e iluminada por docenas de velas. Pero al fondo había una puerta que daba a otra habitación. La mujer llamó con los nudillos, abrió la puerta y me invitó a entrar.  Era una especie de capilla.
Una señora de unos setenta años, muy gruesa, con cabellos largos y blancos peinados hacia atrás, estaba sentada en un gran sillón con alto respaldo, una especie de trono de terciopelo rojo. Miraba fijamente a una  imagen  de piedra colocada en un altar cubierto de flores y un cirio encendido a cada lado.

— Este es el señor del que le he hablado, madre...— dijo mi patrona.


Entonces la anciana se giró hacia mí y me dijo estas palabras:
— Vas a encontrar un trabajo para mucho tiempo al lado de tu casa, ya no tendrá que vivir solo y apartado de tu familia.
Yo me quedé pasmado, no me esperaba esto. No creía en esas cosas pero por respeto no lo confesé. Sólo se me ocurrió preguntar:
— Ojalá sea verdad. ¿Le debo algo, señor
— A mí, nada. Págaselo a la Señora.
— ¿Qué Señora? ¿No es usted?
— No; la Señora es la Virgen de la Cabeza. Si cree que debe estarle agradecido, vaya a verla al Santuario y ofrézcale un ramo de flores.
Dicho esto, volvió a quedarse mirando fija al a imagen. Su hija me tomó del brazo y me invitó a salir.

Al día siguiente, tras abonar mis gastos, me monté en mi SIMCA 1000 y regresé a El Puerto.
Apenas había  pasado una semana desde que llegué a mi casa cuando me llamaron por teléfono. Era una empresa de contenedores que hacía un año se había instalado en El Puerto, a la que yo había enviado una solicitud meses antes. Querían entrevistarme para ocupar, previo examen, un puesto de jefe de equipo y supervisor de seguridad en la cadena de montajes.
Me contrataron y permanecí en la empresa durante seis años. La empresa estaba a dos kilómetros de mi casa, podía venir a comer con mi familia todos los días.

Pensé muchas veces en aquella familia de Córdoba, y me preguntaba si había sido casualidad o en verdad la Virgen de la Cabeza tenía algo que ver. Pero me prometí ir a visitar el Santuario cuando tuviese ocasión y llevarle flores a la Virgen. Pero el tiempo fue pasando, yo trabajaba donde me salía trabajo, tal como hacía antes, y fui olvidando mi promesa.

Dieciocho años después, mi hijo me hizo abuelo y mi esposa y yo fuimos a Guadalajara a conocer a Iván, nuestro nieto. Al pasar por Andújar vi un cartel que señalaba la carretera del Santuario de la Virgen de la Cabeza. Impulsivamente salí de la autovía de Andalucía y me dirigí hacia él.
Sólo estaba a 40 kilómetros, pero la carretera era tan estrecha y con tanta pendiente, que se me hizo larga como si hubiese recorrido cien. Visitamos el histórico lugar, que sólo conocía por haber leído un libro sobre el famoso asedio del Santuario por el ejército republicano durante la Guerra Civil, y deposité a los pies de la imagen de la Virgen un ramo de flores. Promesa cumplida.